Porque el conocimiento nunca sobra, aquí apuntes de Historia, Geografía, Biografías y mas curiosidades...

viernes, 4 de agosto de 2017

La gran Bertha: Bombardeó París en 1918

Cañonazos sobre París 1918

La Gran Berta

En esta ocasión en "el conocimiento nunca sobra" traeremos la historia del cañón "Gran Bertha"- El apodo le vino precisamente por Bertha, hija de Friedrich Alfred Krupp utilizado por los alemanes- durante la Gran Guerra, o también llamada Primera Guerra Mundial, vamos a ver algunos antecedentes históricos, para entender el desarrollo de esta super arma.


Para los alemanes, tanto en la Guerra franco-prusiana (Bismark), como en la Europea (Guillermo IIº) y en la Mundial (Hitler), fue obsesivo doblegar, someter, y si no tenían éxito, destruir París, pues era la capital de su ancestral enemiga.

Antes de 1914, Krupp había producido una larga serie de obuses (proyectiles) y cañones superpesados, pero para terminar con las defensas de los poderosos fuertes belgas se necesitaba algo especial.

Así que emprendieron la fabricación de un obús de 420 mm. Conocido como Gamma, que podía disparar con gran precisión un potente proyectil que podía destruir cualquier fortificación existente en aquella época. Pero este obús era de emplazamiento fijo, con un gran costo de tiempo y esfuerzo para desmontarlo y trasladarlo. El estado mayor alemán apreciaba la gran potencia de esta arma, pero quería que se pudiese trasportar por carretera.

Krupp encontró la solución en una cureña sobre ruedas, llamándolo M-Gerat.

En agosto de 1914, el primer M-Gerat fabricado partió hacia el frente. Sus servidores, pertenencientes a una unidad especial llamada “Kurz marine kanone 3” lo llamaban “dicke Berta” ( Berta la gorda ).

Inicialmente entraron en acción contra los fuertes belgas dos de estos obuses. Para su transporte se dividía en cinco piezas transportada cada una por un tractor.

El cañón media casi 7 metros, tenía un ángulo de tiro de 65 grados y lanzaba proyectiles perforantes de 800 kilos de peso, a un alcance máximo de 9 kilometro y un peso total del conjunto era de 42.000 kilos.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue de desgaste e inmovilidad, una frustrante guerra de trincheras.

A mediados de la guerra, el Kaiser Guillermo (IIº) vió que le sería imposible ocupar y humillar París, así que motivó a Krupp a que construyera un supercañón, para bombardear París desde las posiciones alemanas, muy alejadas.



El impacto que tuvieron estos obuses fue tremendo. En pocos días los fuertes de Lieja fueron reducidos a escombros, y más tarde los fuertes de Namur corrieron igual suerte.

Los obuses penetraban en la estructura del fuerte antes de explosionar, originando ondas de choque que afectaban a los cimientos. Y el impacto psicológico era tremendo, después de unos días de bombardeo ininterrumpido, los defensores de los fuertes quedaban reducidos a un estado de autentico colapso síquico.

Sin embargo, cuando se usó más tarde durante el asalto alemán en Verdún en febrero de 1916, resultó menos eficaz; la construcción más reciente de este fuerte con hormigón reforzado con acero, en su mayoría podía resistir los grandes proyectiles semi-antiblindaje de los Berta. Sólo Fort Vaux fue severamente dañado durante este evento, destruyendo el depósito de agua y conduciendo a la rendición de la fortaleza.

La idea de un gran cañón que pudiera bombardear París fue concebida por un grupo de oficiales navales que dirigían la artillería pesada del frente Oeste. Estos solicitaron, en una entrevista con Ludendorf, los recursos necesarios para la construcción de un cañón de 100 km. de alcance para bombardear París. Este proyecto caló rápidamente en la mente del general. En aquellos tiempos el frente pasaba a 90 km. de París y Ludendorf acarició desde entonces la idea de destruir la moral de la retaguardia golpeando las ciudades con un cañón gigantesco. Si podía hacer coincidir esto con una gran ofensiva por tierra no solo mostraría ante el mundo las capacidades técnicas de Alemania, sino que haría que la guerra fuese más corta.

La casa Krupp, cuyos obuses de 420 mm. habían asombrado al mundo debido a la facilidad con que destruyeron los fuertes de Lieja, acogió con entusiasmo este nuevo proyecto, y de acuerdo con la Dirección Imperial de Artillería Naval se puso a trabajar sin pérdida de tiempo. El proyecto fue encargado al ingeniero Raussenberger, el mismo que dirigió el diseño de los obuses de 420 mm.

Krupp le construyó 7 supercañones (los más grandes y poderosos de la historia de las contiendas humanas).

El primero se denominó Guillermo, pero explotó (premonitoriamente) en sus pruebas iniciales (le pusieron demasiada carga explosiva).

En febrero de 1917 los estudios estaban prácticamente terminados, pero en ese preciso momento un breve y conciso telegrama del Alto Estado Mayor llega a la casa Krupp, en él se señala que el alcance, en lugar de los 100 Km. debería llegar hasta los 120 Km.

Fue como un jarro de agua fría para los diseñadores. Todos los planos deberían ser modificados, y todos los cálculos rehechos desde el comienzo. ¿Cuál era la razón para esta modificación exigida por el Alto Mando?

La causa no era otra que la retirada a la línea de Hindenburg prevista para la primavera, que alejaría la línea del frente unos 20 Km. de París.

Otra vez los ingenieros se pusieron al trabajo y pronto el nuevo modelo cumplía con todas las especificaciones exigidas. Ahora solo quedaba construir el cañón y, por supuesto darle nombre. Fue llamado "Wilhelm Geschütz" en honor del Kaiser.

También fue conocido como "Schlanke Max" o "Paris Kanone", pero los parisinos que lo sufrieron en sus carnes lo bautizaron como el "Gran Berta".

A las 7 horas 15 minutos del día 22 de marzo de 1917 hizo su primer disparo. El proyectil, a la asombrosa velocidad de casi 3 Km/s salió de la boca de cañón, alcanzando los 36 km de altura a la mitad de su trayectoria hacia el blanco, en el que caería tras otros 90 segundos. El bombardeo prosiguió con las misma intensidad (una media de veinte disparos) los siguientes días.

Efectivamente alarmaron y desorientaron un poco a los parisinos, que no oían el silbido típico del desplazamiento de los proyectiles de cañón, pero sí veían y oían sus explosiones; sólo ocasionaron daños despreciables.

En julio los alemanes hicieron el último intento de acercar el cañón a París, trasladando una pieza hasta 93 km. de la capital,pero al cabo de una semana debieron retirarse por el hostigamiento de la artillería francesa. Poco a poco fueron decreciendo los bombardeos. Se mantuvieron durante los últimos días de julio y agosto, hasta que el 9 de este mes, el último de los obuses alemanes cayó sobre París.

Fuentes


Reacciones:
0

0 comentarios:

Publicar un comentario