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domingo, 18 de febrero de 2018

La guerra del Peloponeso

Buenas noches queridos lectores de "el conocimiento nunca sobra", en esta ocasión seguiremos adelante en la historia y veremos ahora si, la guerra del Peloponeso, que pondría a Esparta a la cabeza de Grecia, en el post anterior vimos los antecedentes, Atenas quería mantener la hegemonía e imponer a los demás la democracia, algo que no les gustó, principalmente a Esparta y Corinto, pero veamos el siguiente post

La guerra del Peloponeso y participación de Persia

Al paso que Persia se disgrega, Grecia se divide en dos campos hostiles. En 431 a.C., entre Esparta, dueña de la liga del Peloponeso, y Corinto, por una parte, y Atenas, y su imperio marítimo por otra, estalla la guerra. El pretexto esgrimido fue una rivalidad de intereses económicos entre Megara y Atenas, pero la marcha posterior de los acontecimientos iba a revelar rápidamente su verdadero sentido: la lucha entre dos potencias hegemónicas, una territorial y la otra marítima; entre dos ideologías, una oligárquica y la otra democrática; entre dos sistemas, uno el de Esparta, favorable al fraccionamiento de Grecia en ciudades autónomas; otro, el de Atenas, que aspiraba a forjar la unidad en todo el mundo helénico bajo su hegemonía.

Atenas posee en tal momento prestigio y riqueza. Pero va a dividirse contra sí misma. En 429 a.C., la muerte de Pericles entrega el estado a la lucha de partidos: los pequeños propietarios y los burgueses adinerados, dirigidos por Nicias, son partidarios de la paz; el pueblo bajo y los proveedores del ejército, con Cleón al frente desean la guerra. El partido belicista triunfa, y las reformas democráticas hacen gravitar las cargas financieras, originadas por la lucha, sobre la clase rica y las ciudades de la liga. Diez años de guerra no dan otro resultado que el común agotamiento de Esparta y Atenas. En 431, Nicias firma la paz que restablece el status quo y dispone el recurso al arbitraje en caso de conflicto.

Pero la paz aviva la antigua rivalidad entre Corinto y Atenas, la cual, empujada por Alcibíades, cree que ha llegado el momento de realizar una política de amplia hegemonía hasta el Mediterráneo central. Organízase una gran expedición militar que, al abatir el poder de Siracusa, produce un doble resultado: origina la ruina de Corinto y reúne la economía griega bajo la supremacía ateniense.

Tras la victoria de Gelón sobre Amilcar (480), Siracusa vivió una época de prosperidad, y durante la tiranía militar de Hierón se pudo creer que iba a realizarse la unidad de Sicilia. Pero con posterioridad, la isla se desmembró en varias ciudades, volviéndose a realizar las luchas internas de las que Atenas esperaba sacar provecho.

Sin embargo, cuando Atenas manifestó su intención de intervenir en Sicilia, una asamblea en la que se hallaban representadas casi todas las ciudades sicilianas manifestó su firme voluntad de oponerse a las pretensiones de aquélla (424), proclamando, como base de su política, el principio de "Sicilia para los sicilianos". Atenas no renunció, en 415, poniéndose de parte de Leontinoi y de Segesta, envió poderosas fuerzas contra Siracusa. Sobrevino un espantoso desastre (413), todo el ejército ateniense pereció, y Esparta aprovechó la coyontura para darle enseguida el golpe de gracia. Atenas se salvó gracias a las diferencias internas de sus adversarios. Las revueltas democráticas de Siracusa, después de su victoria le impidieron continuar la guerra con eficacia. Y Esparta, al perder los recursos de Siracusa con que contaba, no dudó en dirigirse a Persia, cuya capacidad financiera era inagotable, para obtener dinero y los barcos de que carecía. En 412, solicitó la alianza del Gran Rey, entregándole, a cambio de subsidio, las ciudades jónicas aliadas de Atenas. El desastre de Sicilia había quebrantado al gobierno democrático de Atenas. Se nombraron diez comisarios conplenos poderes para determinar responsabilidades. El partido aristocrático, dirigido secretamente por Alcíbiades, refugiado en la corte persa, luchaba contra la democrácia, dando a entender que la abolición de las leyes de Solón y Pericles permitiría a Atenas obtener la alianza de Persia contra Esparta.

La guerra entre las ciudades griegas brindaba a la diplomacia persa la inesperada ocasión de volver a la política imperial. Jonia fue ocupada por guarniciones persas. La liga ateniense vacilaba. Atenas, ante el peligro, movilizó todas sus fuerzas, pero el partido aristocrático, aprovechando la ausencia de la mayor parte de los ciudadanos movilizados para servir en la flota, logró derrocar la democracia con un golpe de estado y confió el poder a un consejo oligárquico de 400 miembros, encargados de designar a su vez a 5 mil ciudadanos activos; los demás atenienses, con ello, perdían sus derechos políticos (411 a.C.). Ante semejante traición, la flota ateniense que acababa de restablecer la democracia en Samos, estableció allí el cuartel general del partido democrático contra el gobierno oligarquico de Atenas. El consejo de los cuatrocientos hizo un llamamiento a Esparta, más esta fue vencida en el mar y, en 410 la democracia quedó restaurada en Atenas.

Esparta, confiada más que nunca en la alianza persa, construyó una flota con el oro de los aqueménidas, y, en 405, derrotó a las escuadras atenienses en el Egospótamos. Atenas, bloqueada y hambrienta, se rindió en el 404. El imperio de Atenas y la democracia se derrumbaron simultáneamente, y sobre las ruinas de su grandeza el partido aristocrático se adueño del poder. El gobierno fue entregado a treinta tiranos y los tribunales a quinientos oligarcas. Lo reacción practicó una política de terror y deportaciones contra los demócratas y metecos, que fueron acosados y confiscados sus bienes, mientras que con el apoyo de Esparta, que acababa así, de dominar Atenas, se reducía a 3 mil el número de ciudadanos autorizados a llevar armas. La aristocracia edificaba su triunfo sobre las ruinas de la patria. A la hegemonía de Atenas iba a seguir la de Esparta.

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lunes, 12 de febrero de 2018

¿Somos libres?

Hay un cuerpo que se debe alimentar correctamente para subsistir y acumular energía y vitalidad, hay un engranaje económico que obliga a tener unos ingresos para hacer frente a unos gastos, hay un cúmulo de circunstancias impuestas, no elegidas, como la herencia genética, el entorno familiar, el medio social, el nivel cultural y las experiencias formativas en los primeros años de vida (aquellas en las que las vivencias son estructuradoras y formativas de la red neuronal); hay a diario un bombardeo de anuncios publicitarios que trata de incidir en el modo de pensar y en las decisiones; incluso muchos contenidos internos como pensamientos y elecciones pertenecen a la esfera de la casualidad regida por leyes externas, no se eligen libremente. Y no hablemos ya del estrato irracional, en el que se acumulan sentimientos, frustraciones, pulsiones, etc. En tanto que pertenecientes al mundo fenpménico, los seres humanos son esclavos de la casualidad. Spinoza escribe que si una piedra que cae pudiera pensar, pensaría que cae porque quiere; tal vez los humanos creamos actuar libremente cuando en realidad estamos sujetos a determinaciones y leyes superiores a nosotros.

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Referencias

Kant, El giro copernicano en la filosofía.
Autor: Juan Solé
Pag. 102
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lunes, 5 de febrero de 2018

El imperio persa después de Jerjes

Buenas noches queridos lectores de "El conocimiento nunca sobra", el día de hoy seguiremos hablando de las culturas antiguas, en especial, y en este punto se intercalan Grecia, Persia y Egipto, veremos en este post, como fue el imperio Persa después de la muerte de Jerjes.

El imperio persa después de la muerte de Jerjes

Artajerjes sucedió a Jerjes como rey de Persia
La pérdida de Jonia, los movimientos de insurrección en Egipto después de la muerte de Jerjes, y la alianza egipcio-ateniense a que se llego en el 460 a.C., establecieron una separación cada vez más definida entre la parte continental del imperio persa y sus provincia marítimas. Artajerjes restauró, es cierto, su poder en Egipto. Pero, si gracias al tratado concretado con Atenas en el 449 a.C., Persia recobraba Egipto, la completa paz en lo suscesivo, al facilitar las relaciones comerciales de Egipto con el mundo griego, había de integrarla más en la economía mediterránea. Ahora bien, Egipto, desde la apertura del canal de Suez, había ido adquiriendo en las relaciones económicas entre Occidente y la India la situación preponderante que en otros tiempos ocupara Babilonia.

La paz de 449 a.C., señala, para Persia, el comienzo de la disgregación política. Rechazada hacia Asia, que domina la aristocracia terrateniente desde la ruina de Babilonia, va desmembrándose entre los sátrapas, quienes conforme a las ideas feudales de Persia se consideran como pares del rey y adoptan una actitud de creciente independencia. A la muerte de Artajerjes (424 a.C.), los miembros de la familia real, en medio de hondas desavenencias palaciegas, trata de construirse feudos principescos, creando en el imperio una grave crisis de régimen.

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Bibliografía
Titulo: Historia Universal Jacques Pirene
Editorial Cumbre. S. A. de C.V. 12 Edición. 1976. Tomo I
paginas 150-151


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